Voy por la vida, exigiendo atención o pido que me hagan caso o esperando siempre un milagro de que las cosas sean diferentes.

 

Muchos años esta fue mi dinámica de vida. Esperando que me preguntaran ¿cómo estoy?, ¿si se me ofrece algo? O que no me preguntaran (si suena contradictorio) que tenían que adivinar sin preguntar. Que tuvieran solo ojos para mi, o que yo fuera lo más importante, o en otros casos que ciertas personas mágicamente cambiaran o que ciertas situaciones no las tuviera que vivir.

 

y… nunca se daba nada de lo anterior, al contrario, cada vez se daba más de lo que no quería. No me ponían atención, no me hacían caso y siempre esperando que todo milagrosamente fuera diferente. 

 

De verdad me esforzaba como creo que ahora tú lo estás haciendo, no me cabe la menor duda.

 

Es cansado y en muchas ocasiones deprimente, mi estado de ánimo disminuyó y bueno mi autoestima igual. Incluso hacía cosas y no me avergüenzo de decir que en muchas ocasiones eran denigrantes. Muy en el fondo sabía pero no me escuchaba que ese no era el camino, pero yo veía muy claro que si no lo hacía, no iba a conseguir lo que quería, por ejemplo, decir infinidad de veces “si” cuando sabía y sentía que debía decir NO. Dejar de hacer mis cosas, por hacer la de los demás, hacer cosas por agradar como por ejemplo ir a lugares de moda en donde no me sentía cómoda, pero creía que solo así podía pertenecer. Usar alguna ropa o peinarme a la moda, a veces no me gustaba, pero todas mis amigas lo hacían, comprar cierta marca, etc. Y si de parejas hablamos, más bien disparejas (ahora lo veo) donde no había equilibrio, yo dando más esperando recibir más. Y bueno la lista y los ejemplos podría convertirse en un libro. 

 

Y de milagros hablando, esperando siempre que por ejemplo mis padres cambien, que la situación entre ellos sea diferente, que sean como exactamente quiero que sean. Que mi pareja sea como yo quiero que sea y me trate, que mi suegra sea de un modo, que los demás hagan y se conduzcan como yo creo que debe ser, que mis hijos, que el vecino, que mi terapeuta me diga lo que yo quiero escuchar, que las cosas se me den, que sea delgado, atractivo, rico, exitoso, etc. 

 

Y… entonces surge la pregunta consciente ¿Qué estoy yo dando o aportando o contribuyendo para todo esto arriba mencionado y lo no mencionado que tal vez surgió en la lectura, este sucediéndome? 

 

Ah, pues solo juzgando a quien sí lo tiene o esperando a que las cosas solo se den o creyendo de cierta forma que lo merezco o que en la manera que lo estoy haciendo, dando tanto por ejemplo o haciendo tanto o porque mi vida ha sido de cierta forma a mi me debería ir diferente. Reprochando a los demás, enojandome, hablando y criticando. O callado desde mi lugar, retraído, decaído, esperando a que las cosas solamente sucedan. 

 

De cierta forma todo lo anterior requiere energía, un gasto impresionante, a lo que yo les digo a las personas que me permiten acompañarlas, a que esta misma energía puede conducirse en hacer algo diferente para esperar cosas diferentes. Tampoco es fácil, requiere de mucho trabajo, de hacer consciente muchas cosas y transformar todo lo que hasta el día de hoy te ha llevado al lugar en donde precisamente no quieres estar. 

 

Si resuenas con todo esto, si te parece familiar, si al ir leyendo fuiste diciendo si, quiero decirte que yo lo logré y el lograrlo no quiere decir que ya no tengo que hacer nada, esto es de todos los días. Si quieres saber más y cómo lograrlo agenda una cita sin costo. 

 

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